Sobre Leiris y Bataille

Posted on 31/05/2011 by in Libros

Bernard Noël inicia con una especie de advertencia “Una mirada experta”, su análisis del intercambio epistolar entre Georges Bataille y Michel Leiris, que se recopila como parte de los apéndices de Georges Bataille, Michel Leiris: intercambios y correspondencias 1924-1982: “El deseo de cometer una indiscreción mayor y gozar de ella proporcionalmente es sin duda lo que nos lleva hacia las correspondencias. Creemos que una intimidad se va a exponer, al mismo tiempo que el mecanismo secreto de una relación. Finalmente, vamos a participar de las confidencias…”.

Se los adelanto: Noël concluye, a partir de su lectura, que este deseo no se ve satisfecho por lo que se ha rescatado del intercambio epistolar entre Bataille y Leiris en este libro. Es comprensible: se trató de una amistad ejemplar basada en la acción y honestidad intelectual. Aunque las hubo, las diferencias entre ambos se resolvieron en silencio y con el tiempo, con mesura. La admiración mutua rara vez se convierte, al menos en estas cartas, en el entusiasmo desmedido. Una síntesis de la relación puede encontrarse en Para leer a Michel Leiris (FCE, 2010), en la introducción escrita por Ollé-Laprune: “Para Leiris, 1924 representó un año clave: se adhiere al surrealismo y conoce a su gran interlocutor, Georges Bataille, quien en esa época trabajaba como bibliotecario y aún no era conocido en los círculos artísticos [a diferencia de Leiris, quien ya formaba parte de la avanzada surrealista, círculo que, posteriormente, abandonaría]. A pesar de ser sólo un poco mayor que Leiris, su cultura, su inteligencia ya tan original y su personalidad sedujeron al neosurrealista. Al contrario de Leiris, Bataille no buscó el grupo ni la actividad colectiva. Por otra parte, las preocupaciones políticas lo aburrían; acerca de Breton y de su movimiento sólo expresó desconfianza y críticas. Bataille se definió como un hombre de sociedad secreta, de trabajo realizado en la sombra. Durante los siguientes años las vidas y obras de Bataille y de Leiris entraron en resonancia, con algunos malentendidos o distancias pero con una gran confianza en el valor del Otro y en el espíritu alerta, en espera de la respuesta del amigo”.

Estos vaivenes, sin embargo, alcanzan a adivinarse en las 79 cartas y tarjetas postales reunidas en Georges Bataille, Michel Leiris: intercambios…, algunas de ellas no enviadas, escritas bajo el influjo de alguna pasión y más tarde reconsideradas. Pero el gran valor de este volumen se encuentra en su aparato crítico y en su edición –diseñada, precisamente, para subrayar la íntima relación entre ambos, a pesar de la ascendencia que tuvieron en múltiples publicaciones que giraron en torno a ellos, ya fuera como editores o colaboradores, y sobre artistas, académicos e intelectuales de la época (sólo Leiris fue amigo de pintores como Picasso, Wilfredo Lam, Juan Gris, Bacon y otros, a quienes seguramente tuvo acceso a través de la galería que su mujer, Louise Leiris, o Zette, regentó; tanto Leiris como Bataille también fueron íntimos de André Masson, quien, sin embargo, no figura demasiado en este volumen, excepto en las profusas notas a pie y en la útil cronología bibliográfica cruzada que se encuentra al final del libro).

Así, este volumen no destaca precisamente por la prosa o la luz que podrían arrojar las cartas sobre la obra de ambos. Por ejemplo: Leiris a Bataille, el 31 de agosto de 1930: “Hasta pronto, vuelvo el 4”; antes, el 21 de agosto, le escribe: “Quiero irme pronto a España. Acá se encuentran víboras hasta dentro del hotel. Afectuosamente…”. Algunas postales sólo tendrían verdadero sentido si hubiesen sido reproducidas gráficamente, como la 64 en la que se lee un mensaje críptico de Leiris a Bataille: “¡Esto hará soñar a muchos Holofernes!” y que, se nos indica pero no se nos muestra, es una tarjeta donde figura un detalle de la Judith de Botticelli… Leiris habla en extenso del cuadro de Lucas Cranach el Viejo, que también representa a Judith –la traidora que asesina a su protector, espejo oscuro de Lucrecia- en Edad de hombre (1939) uno de sus primeros ejercicios autobiográficos. Pero el volumen está acompañado de textos en los que Bataille escribió sobre Leiris (artículos y estampas biográficas, principalmente) y en los que Leiris escribió sobre Bataille (su lectura de Historia del ojo es muy útil para quien desconoce la obra de Bataille) o sobre su vida cotidiana (algunos fragmentos de su diario también son reproducidos). La lectura paralela de Para leer a Michel Leiris ayuda a brindarle a este volumen una dimensión separada de la figura de Bataille, constituyéndolo como un autor que no permaneció a su sombra, descubriendo, pues, por qué se trató de su interlocutor más aventajado. La selección de textos realizada por Ollé-Laprune incluye obras que ya podían encontrarse en castellano (a saber, Edad de hombre y el ensayo De la literatura considerada como una tauromaquia, que generalmente se presentan juntos) pero también una selección de su tetralogía autobiográfica, Las reglas del juego, escrita entre 1948 y1966, hasta ahora inédita, y algunos otros fragmentos de su diario así como poemas y ensayos.

Georges Bataille, Michel Leiris: intercambios y correspondencias 1924-1982, ed. Louis Yvert, trad., Silvio Mattoni, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2008, 238 pp.

Para leer a Michel Leiris, Selección y presentación de Philippe Ollé-Laprune, trad., Glenn Gallardo et al., FCE, México, 2010, 440 pp.

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