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Luis Felipe Ortega en la galería Desiré Saint Phalle
Posted on 14/04/2012 by observatoriodearte in Arte
La tensión y la delicada línea entre el balance y el caos son los ejes en esta exhibición en la que el artista Luis Felipe Ortega (Ciudad de México, 1966) presenta obra inédita en formato de video, fotografía e instalación.
Una sala de video acondicionada para incorporar la vitrina que da a la calle como lienzo para la proyección de un video (Xiriah, 2010 acompañada por la composición de Israel Martínez) nos da la bienvenida. Este espacio irrumpe en la entrada de la galería y en su interior nos presenta un paisaje desértico que se abre ante nosotros en una quietud contrastante con la vida de la ciudad que transcurre detrás del vidrio.
Al exterior, la gente anda a un ritmo normal sin percibir, tal vez porque aun hay demasiada luz afuera, que esta obra intenta llegar a ellos; hasta que una anciana de andar tan lento como el paneo de la cámara de Luis Felipe desfila frente a la pantalla. Se detiene e intenta comprender lo que significa esta imagen que se mueve a su propia velocidad y que por un instante la convierte, a los ojos del espectador, en parte de la obra.
Esta experiencia con el exterior como espacio de introspección y contemplación es una idea recurrente en la obra de Luis Felipe Ortega, artista que en 1993 co-fundó el ahora legendario espacio Temístocles 44.
En la serie fotográfica Efectos de peso y gravedad (2012), Luis Felipe colabora con la bailarina Tania Solomonoff para crear imágenes en las que retrata instantes precisos de balance, movimiento y geometría que se complementan visualmente con la instalación Ruido blanco (eco) (2012) en la que una cuerda de piano sostiene un fragmento de baldosa de cantera que a su vez soporta una piedra de río y un fragmento de piedra volcánica suspendidas sobre un plano perfecto de espejo.
La precisión de los movimientos de Tania al sostener entre sus pies la piedra de río; el equilibrio de las piedras de diferentes orígenes que no se desploman sobre el vidrio, y la tensión de la cuerda brillante resuenan en la segunda serie de fotografías y en el video Doppler Effect (2012). En una de estas fotografías, el artista captura el momento en que se hunde una barcaza en el Amazonas, instante en que el devenir queda congelado entre la superficie –la permanencia-, y el fondo –el olvido-.
Luis Felipe Ortega continua experimentando con los formatos que siempre han sido parte de su producción como el dibujo y el video, incorporando una visión desfragmentada del tiempo que deja espacio para que el espectador cree su propio balance de significados en esta excepcional muestra que, como pocas, le devolverá la fe en el arte contemporáneo.
Hasta el 12 de mayo. Galería Desiré Saint Phalle. Colima 25 A, casi esquina con Cuauhtémoc. De miércoles a viernes de 11 a 19 hrs. Sábado de 11 a 16 hrs.

